¡Hola viajer@s! Un día más estamos por aquí viajando con los recuerdos… Esta vez os queremos hablar de la nuestra experiencia visitando el campo de concentración de Dachau (Múnich). Normalmente en nuestro blog os hablamos de cosas agradables… pero nos parecía importante también compartir con vosotr@s un trocito de esta parte de la historia, por terrible que sea.
¿Cómo llegamos a Dachau?
El campo de concentración de Dachau se encuentra a unos 13 km de Múnich, por lo que es muy fácil ir desde allí. En nuestro caso, utilizamos transporte público: primero tomamos el tren en la estación Hauptbahnhof de Múnich hasta Dachau (son aproximadamente 20 minutos), después, en la misma salida se toma un autobús para llegar al campo de concentración (unos 10 minutos más).
Breve historia del campo de Dachau
El campo de Dachau es uno de los más representativos de la Alemania nazi, de hecho, se trata del primer campo de concentración oficial. Se construyó en el año 1933, en el lugar en el que anteriormente había una fábrica de pólvora. Este campo estuvo abierto desde marzo de 1933 hasta abril de 1945 (como podemos ver en el monumento de la foto), y en este terrible lugar fueron internados más de 200 mil prisioneros, pero se desconoce la cifra exacta de víctimas… Actualmente el campo de Dachau cumple con la función de museo conmemorativo.

Memorial a las víctimas
Nuestra visita por libre
Nosotros visitamos el campo por nuestra cuenta, aunque, evidentemente, la experiencia será mucho más completa si os acompaña un/a guía oficial que conozca con detalle la historia del lugar.
La entrada al recinto es gratuita, pero puedes alquilar una audioguía por unos 3 o 4 €, además hay varias opciones para realizar el tour con un guía. (más información sobre precios y entradas aquí).
Lo primero que nos encontramos al entrar al campo de concentración es el monumento conmemorativo a las víctimas, y un poquito más adelante, a la derecha, se encuentran lo que anteriormente eran las barracas o barracones de los prisioneros (de estos solo se conservan dos).
Se puede acceder a la zona de los barracones, donde pudimos ver cómo se desarrollaba la »vida» en el campo de concentración, cómo se distribuían los presos, qué tareas debían realizar, etc.
El campo estaba cercado con una valla de protección prácticamente inquebrantable… Como podemos ver en las siguientes imágenes, en la actualidad todavía se conserva parte de esa vaya que separaba a los prisioneros de su ansiada libertad. Dentro del campo también se construyó un Memorial judío en recuerdo a las víctimas.
Sabemos que este tipo de excursiones y experiencias no son para nada agradables… pero creemos, siempre desde el respeto, que es de vital importancia visitar lugares históricos como este, conocer lo que ocurrió en ellos y aprender del pasado – no tan lejano – para no volver a cometer los mismos errores, o parecidos. Viajar es una herramienta buenísima contra la ignorancia y los prejuicios. Nos hace sabios, ¡mucho más! Así que como siempre, muchas gracias por leernos. Y… esperamos muy pronto estar De Viaje Otra Vez.

Monumento a los fallecidos en Dachau










